martes, 8 de septiembre de 2009

Infiltracion policial y lucha revolucionaria

Luis Arce Borja

El carácter específico de la infiltración policial depende más de los errores en la organización revolucionaria, que en la capacidad de los aparatos contrainsurgentes del Estado. La izquierda y la infiltración, es un tema candente que se relaciona al enfrentamiento entre revolución y contrarrevolución. La experiencia histórica muestra que este problema, el de la infiltración, es algo semejante a una lanza envenenada que de no detenerla a tiempo, puede hacer estragos mortales en cualquier organización política. En Perú, como en ningún otro caso, la infiltración fue un factor de primer orden para hacer retroceder y debilitar la guerrilla maoísta. Este texto, que aquí entregamos, corresponde a uno de los capítulos del libro titulado: La guerra revolucionaria en Perú. Historia del Partido Comunista del Perú (PCP). (1). Hasta ahora los golpe más significativos contra el PCP, han venido de parte de la infiltración en sus niveles más altos de dirección, en sus organismos generados, y sobre todo en la prisiones y en el seno de sus organismos en el extranjero. Estudiar y analizar este problema, aparte de la responsabilidad que cabe en ella, se presenta como parte del estudio de la historia social en Perú y América Latina.

Infiltrar a la izquierda por la puerta de izquierda es un viejo método que viene de épocas bastantes lejanas cuando recién la clase obrera internacional empezaba a poner los cimientos del partido de la revolución. Los blancos preferidos de la policía secreta son los partidos revolucionarios o toda organización que sustente (en teoría y práctica) su accionar en una estrategia de poder político para los pobres. Los métodos para la infiltración pueden ser diversos y diferentes, pero su objetivo es el mismo: liquidar la revolución, destruir la organización política y eliminar sus principales jefes y dirigentes. En la historia de la lucha social, son pocas las organizaciones políticas de izquierda que no han tenido que enfrentar el grave problema de la infiltración. La temible Ojrama, policía secreta zarista infiltró con maestría la más alta instancia de dirección del partido bolchevique. Rodino Malinovski, fue al mismo tiempo, agente policial y uno de los altos dirigentes del Partido comunista fundado y dirigido por Lenin. El agente Malinovski era el principal representante bolchevique a la Duma (parlamento) zarista. Para su elección parlamentaria contó con el apoyo secreto de la policía zarista. En octubre 1917 los bolcheviques tomaron el poder, y revisando los archivos de la policía secreta descubrieron que uno de sus mejores cuadros y miembro del Comité Central era un agente. Malonovski fue acusado de traidor y posteriormente ejecutado.

En América Latina la infiltración policial es un método que siempre ha estado al orden del día. En muchos casos, ha si lo confirma la experiencia histórica, la infiltración ha hecho graves estragos al interior de las organizaciones políticas, sindicales y populares. Por mencionar algunos ejemplos:

En Ecuador, entre los años 1960 y 1965, la CIA americana había infiltrado todas las instancias de dirección del Partido Comunista de Ecuador (PCE). Entre los agentes se encontraba el mismo secretario general del partido. Según Philip Agee, "esta operación de penetración fue la más importante que llevó la CIA en el partido comunista ecuatoriano". (2). En 1963, Enrique Amaya Quintana, un peruano y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria del Perú (MIR) por propia iniciativa busco el contacto con la CIA americana en la ciudad de Quito (Ecuador). Amaya, como cuenta Philip Agee, entregó valiosa información sobre los pasos que daba el grupo de Luis de la Puente Uceda (jefe del MIR) para iniciar la guerra de guerrillas en los andes peruanos. Este agente y militante del MIR, entregó un informe detallado a la CIA sobre los entrenamientos militares de los militantes del MIR en Cuba, y los contactos de este grupo con otras organizaciones de América Latina. (3).

En Uruguay, Héctor Amodio Pérez uno de los dirigentes y fundador en 1966 del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) más conocido como Tupamaros, desde la prisión se pasó a trabajar como agente encubierto de los militares uruguayos. En junio de 1973 las fuerzas armadas de este país tomaron el control del Estado mediante un golpe militar. Inmediatamente iniciaron una violenta represión contra las organizaciones populares, y en especial contra la guerrilla del MLN. La mayoría de sus líderes y dirigentes, incluido Raúl Sendic y el mismo Amodio, fueron apresados y recluidos en prisiones militares. Es ahí, como cuenta José Surra ex militante tupamaro y prisionero también en esa época, Amodio deja al descubierto su relación secreta con los militares. Según Surra, Amodio "salía cada noche de la prisión camuflado en ropa militar para indicar las casas de seguridad y los lugares donde vivían clandestinamente los militantes y cuadros medios de la organización". (4). En la mitad de la década del 80, cuando los tupamaros fueron derrotados y la "democracia" burguesa retornó al Uruguay, Amodio desapareció como por arte de magia. Nadie tiene la mínima idea de su paradero, y algunos creen que con nueva identidad reside en los Estados Unidos protegido por la CIA. Vivo o muerto, la personalidad de este individuo sigue siendo una controversia política y no falta alguien que lo recuerde como un "revolucionario audaz y un líder capaz de las acciones más espectaculares". (5).

Edén Pastora, el mítico "Comandante Cero" y uno de los más famosos dirigentes de la guerrilla sandinistas (Frente Sandinista de Liberación Nacional -FSLN-) acabó trabajando para la CIA americana. Durante toda la guerra contra la dictadura zomocista (1963-1979) fue el jefe del frente sur de la guerrilla y en agosto de 1978 dirigió la exitosa toma del Congreso Nacional de Nicaragua, acción que reportaría inmensos dividendos políticos a los sandinistas. Desde 1979, Pastora sostenido por la CIA y el Estado norteamericano, dirigió un grupo armado (contras) contra el recién instalado gobierno del FSLN. En 1994, en Colombia las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hicieron público un comunicado y una filmación (video casete) donde daban a conocer que habían ejecutado (fusilado) a todos los integrantes de una columna guerrillera compuesta por más de 70 soldados y agentes de la policía.

La infiltración en los rangos de dirección de la guerrilla peruana, sin ser un caso aislado en el proceso de lucha social contemporánea, representa una experiencia reciente respecto a la infiltración policial y su impacto político en el futuro de la revolución socialista y antiimperialista. El Partido Comunista del Perú (PCP), desde su fundación el 7 de octubre 1928, se vio acosado por los intentos de la policía secreta de penetrar su base y su dirección. Fue el mismo José Carlos Mariátegui quien propuso que lo sucediera en la dirección Eudocio Ravines recién llegado de Francia (febrero de 1930) donde había sido uno de los responsables de la célula partidaria de Paris. Es así que a la muerte de Mariátegui (16 de abril 1930), Ravines se convierte en secretario general del Partido Comunista del Perú (PCP). En el discurso, Ravines que se autotitulaba "fiel seguidor de la ideas de Mariátegui", no tenía competidores y encarnaba el prototipo del fiero bolchevique a la peruana. Se declaraba partidario de establecer los "soviets" en el campo y la ciudad del Perú. A los ojos de la clase obrera y de la militancia de izquierda era el más destacado marxista y el legítimo heredero político del fundador del partido.

Pero Ravines, el sucesor de José Carlos Mariátegui, era agente de la CIA Americana. Hasta hoy, ningún historiador ha podido verificar, si Ravines fue "sembrado" por la policía al interior del PCP, o si este se convirtió en agente policial en el trayecto de su militancia partidaria en la organización fundada por Marátegui. Es posible que fue en Francia donde Ravines se relacionó con los servicios secretos y que su sorpresiva llegada al Perú en 1930, poco antes del deceso de Mariátegui, correspondió a un plan policial para infiltrar y destruir desde adentro la naciente organización del proletariado peruano. De cualquier manera, Ravines fue en América Latina uno de los agentes más sobresalientes de los Estados Unidos. Fue echado por traidor del PCP, y en 1938 salió del país bajo una nueva identidad. Con el nombre de Jorge Montero se instaló en Chile donde se vinculó con los partidos reaccionarios y los grandes medios de comunicación de este país. Posteriormente recuperó su identidad verdadera y en la década del 60 encabezó por cuenta de los Estados Unidos, una cruzada anticomunista contra la revolución cubana. Escribió el libro "La Gran Estafa", cuyo objetivo fue denunciar como mentiras lo que el había defendido cuando aparentaba ser militante comunista y partidario del socialismo científico. Hasta su violenta muerte a fines de los años 70 (atropellado por un automóvil en México) permaneció afiliado a los servicios secretos del Estado americano. Tendría que pasar 34 años (1930-1964) para que el PCP se pudiera recuperar de los estragos políticos causados en su estructura orgánica por la infiltración. Con la expulsión de Ravines no concluyeron los problemas para el PCP, y durante un largo periodo se turnaron en su dirección, revisionistas, oportunistas y derechista de todo calibre. Durante más de tres décadas, el PCP fue una organización caricaturesca dirigida por pequeños funcionarios rentados por la ex Unión Soviética. Uno de los personajes más conocidos de esta época negra para los comunistas peruanos fue Jorge del Prado un individuo mediocre y sin ningún mérito político, que mostraba como todo pergamino personal una fotografía tomada al lado de Mariátegui. El partido de la época de Jorge del Prado, sin línea política de clases, se alejó de las luchas populares, y políticamente se sometió a todos los gobiernos civiles y militares del país.

La infiltración y sus diversas formas

El método de la infiltración policial se resume en "sembrar" al interior de la fila de los revolucionarios uno o varios agentes secretos de la policía. Este agente puede provenir de las canteras mismas de la policía o de las propias filas de la organización blanco para la infiltración. En el primer caso, el agente es un policía profesional que ha sido adiestrado "doctrinariamente" como si se tratara de un cuadro político de primer nivel. Este agente se ve obligado a adquirir una rigurosa preparación política, y deberá ser capaz de recitar de memoria pasajes importantes de textos marxista, y en particular conocerá mejor que nadie los documentos partidarios. Su lenguaje será recalcitrante, y tanto así se presentará como un inflexible y ortodoxo partidario de la lucha de clases y de la violencia revolucionaria. Este agente será seleccionado minuciosamente y hasta su aspecto físico y vestimentas deberán concordar con el aspecto general de los militantes de la organización que se plantea infiltrar.

En el segundo caso, el agente no es un policía profesional, y surgirá de la misma fila del partido o de organizaciones o personas que simplemente mantienen vínculos con los subversivos. En general, este agente proviene de la parte menos sólida de la organización revolucionaria, pero también puede surgir de sus más altas instancias. Los candidatos predilectos son los militantes con menos conciencia política., y en algunos casos aquellos que tienen diferencias de fondo con la dirección política de la organización. En este terreno los servicios secretos no dejan pasar la más mínima debilidad partidaria y cualquier oportunidad para el reclutamiento. Como dice un manual preparado por los expertos de la Escuela de las Américas (USA), "No debe descuidarse de ninguna manera la posibilidad de utilizar los servicios de las personas vinculadas en una u otra forma con el movimiento insurreccional…". (6). Muchas veces, como lo señalan los propios manuales de inteligencia, la infiltración puede provenir de algún familiar del militante, y en este propósito los servicios secretos no tienen ningún límite para hacer montajes para presentar al reclutado como una victima de la represión. El siguiente texto, que proviene del manual de inteligencia americano, es elocuente de la diversidad en la metodología para lograr quebrar, desde adentro, la organización subversiva: "En un esfuerzo por hallar una persona para infiltrar la organización Huk (*) el mando militar Filipino se puso en contacto secretamente con los parientes de varios comandantes Huk hasta que encontró al primo de un comandante quien manifestó estar dispuesto a cooperar. Tras algunos meses de adiestramiento especial, al primo se le envió donde su pariente Huk. Como pariente tenía acceso al primo, más para justificar su ingreso a las filas de los Huks, el Ejército Filipino incendio su casa, encarcelo a su hermano y evacuo a sus padres. El gobierno, desde luego, acepto pagar todos los daños y la molestia que le habían ocasionado. En vista de que tenía motivos obvios para tenerle antipatía al gobierno, el primo fue aceptado sin problema alguno en la organización Huk, asignándosele un alto en la organización". (7).

Las prisiones o los centros de tortura, son los terrenos donde la policía se mueve con facilidad para intentar reclutar los agentes. Pero también (como se muestra en el caso peruano) la policía realiza sus reclutamientos en los organismos partidarios más visibles (dentro de la legalidad) implantados en el país o en el extranjero. Históricamente la prisión con su dureza extrema y sus riesgos mismos para la sobrevivencia, es como se conoce, una experiencia incomparable que pone a prueba la consistencia ideológica y el compromiso revolucionario del militante. La prisión puede tener un doble efecto en la conducta del prisionero. Así, templa y endurece la personalidad del militante, o debilita y quiebra la resistencia moral del prisionero. Esto último es un riesgo objetivo en cualquier organización política y no hay que descartar el estudio que ha hecho la policía en este terreno propio de la resistencia humana.

Si en tiempos normales (sin guerra revolucionaria) las organizaciones comunistas son un blanco preferido de la infiltración policial, lo es mucho más en tiempos de guerra interna cuando la subversión amenaza con traerse abajo el Estado. Contra la guerrilla maoísta dirigida por el Partido Comunista del Perú (PCP) la policía peruana y la CIA americana han utilizado para la infiltración, las dos formas descritas, y el terreno de operaciones han sido indistintamente, las organizaciones secretas del partido y aquellas de carácter legal sindicadas por la policía de ser parte de la estructura de la organización subversiva. Para tener una idea general de la talla de la infiltración en las filas de la guerrilla maoísta, es bueno tomar en cuenta la envergadura política de este grupo subversivo. El Partido Comunista del Perú (PCP), a diferencia de otras organizaciones políticas de América Latina, desde sus primeras acciones en mayo de 1980, se planteó como estrategia fundamental la captura del poder y liquidar el sistema de explotación y los intereses de los americanos en el país. Desde 1980, diversos organismos especializados norteamericanos, tanto los de inteligencia como aquellos dedicados al análisis académico de la situación política y social en Latinoamérica, se dieron la tarea de estudiar y comprender la naturaleza revolucionaria del grupo que peyorativamente denominaban Sendero Luminoso. La Corporación RAN, organismo de investigación dependiente de la Oficina del Secretario de Defensa del gobierno de los Estados Unidos, fue uno de los que mejor estudió la guerra subversiva en Perú. En 1990 publicó un primer informe donde vaticinaba entre otras cosas el triunfo de la guerrilla maoísta. Un resumen de este informe es el siguiente:

"Perú es un país al borde del colapso interno. El reto más grave a largo plazo es el grupo guerrillero conocido como Sendero Luminoso. Antaño confinado a la región aislada y empobrecida de Ayacucho, en el curso de los últimos nueve años sus operaciones se han extendido a todos los departamentos del país…En el mejor de los casos, al Perú le espera una guerra prolongada contra Sendero…En el peor de los casos, vencerá Sendero. Aunque parecía inconcebible hasta 1987, se ha convertido en un resultado plausible. El hecho de que hoy podamos discutir esta posibilidad da testimonio de la vitalidad de Sendero como fuerza política…". (8).

La "siembra" de agentes

En 1982 (segundo año del inicio de la lucha armada), los servicios secretos del ejército lograron infiltrar una de las bases guerrilleras del Partido Comunista del Perú (PCP). El agente fue José Colina Gaige, capitán del ejército y miembro del Servicio Secreto de Inteligencia Nacional (SIN). Su ingreso lo hizo por la parte andina y su camuflaje fue hacerse pasar por un antropólogo francés recién llegado al país que deseaba colaborar con las fuerzas guerrilleras. En esos momentos, los servicios secretos del Estado tenían la seguridad que el presidente Gonzalo se encontraba en algún lugar de los Andes (Ayacucho, Apurimac, Huancavelica, Pasco, etc.) y el infiltrado tenía como misión fundamental detectar el lugar exacto donde se escondía el jefe revolucionario. El personaje había sido bien escogido y nada quedó al libre albedrío. El agente era alto y blanco (bastante diferente a la gente andina del Perú), y su lenguaje y forma de hablar no dejaba sospechas que tras el discurso encendido y meticuloso se escondía un agente de los servicios secretos del ejército. Su adiestramiento en inteligencia, infiltración y camuflajes lo hizo en el Fuerte Gulix de Panamá de los americanos. Fue abatido en 1984 en el poblado de Jesús (Ayacucho), y hasta ahora no se conoce con exactitud si los que lo acribillaron fueron miembros del ejercito que no conocían su verdadera identidad o fue ajusticiado por los guerrilleros después de haber sido descubierto como agente militar.

Es el mismo Vladimiro Montesinos quien se encarga de explicar los métodos utilizados por el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) para infiltrar a los subversivos maoístas y detectar a los simpatizantes de este grupo. Según el ex jefe del SIN había conformado un "equipo para ubicar a los "senderistas" en las universidades y en las barriadas populares. Desde 1980, las universidades y las barriadas pobres del país, eran para la policía, "nidos de terroristas", y centros de reclutamiento de la subversión. En mayo de 1991, Alberto Fujimori dijo: "Pondremos orden las universidades", y militarizó la U. San Marcos y La Cantuta (Lima). Lo mismo ocurrió con la mayoría de los pueblos y barrios populares que fueron prácticamente tomados por las tropas del ejército. Según Montesinos, los integrantes de este "equipo", denominados en la jerga policial con el nombre de "agente de inteligencia operativa (AIO), habían estudiado "todos los documentos de Sendero Luminoso" y como cuenta Montesinos, se adiestraron en aprender el lenguaje, "el vestir, el comportamiento", y después de ello iban a las universidades y hacían "el debate político". El mismo método, explica Montesinos, se utilizó en los asentamiento humanos, donde los agentes "senderistas" del SIN, fueron a defender la continuación de la lucha armada. Y entonces, concluye Montesinos, "descubrimos cómo están haciendo el trabajo político… tenemos ya un banco de datos importante en un momento determinado, en una noche se hace una redada..". (9).

Santiago Martín Rivas, el jefe de operaciones del grupo paramilitar "Colina" que desde 1990 funcionó desde el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), contó para su adiestramiento político con las orientaciones impartidas por con un agente infiltrado en las filas de los estudiantes maoístas de la universidad La Cantuta. William Tena Jacinto, era estudiante de filosofía y agente del SIN. Es este infiltrado es el que prepara la relación de los nueve estudiantes y un profesor de La Cantuta, activistas del PCP, que el 18 de julio de 1992 serían secuestrados, torturados y asesinados por el grupo clandestino dirigido por Martín Rivas. El 3 de noviembre de 1991, Yulisa Ayme integrante del grupo "Colina", se hizo pasar como una "compañera" para infiltrar una reunión festiva (pollada) que organizó un grupo de simpatizantes de la guerrilla maoísta. La misión de esta falsa "compañera" de base fue ubicar a los principales "miembros senderistas". Esta información sirvió para que un comando del grupo "Colina" ingrese al lugar de la "pollada" y asesinara 15 adultos y un niño de ocho años. Este crimen se efectúo el 3 de noviembre de 1991.

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Fuente

1. La guerra revolucionaria en Perú. Historia del Partido Comunista del Perú (PCP). (Actualmente en corrección). Autor, Luis Arce Borja.

2. Philip Agee, Diario de un agente secreto, diez años en la CIA, 1976, edición en francés.

3. Ídem.

4. José Surra, declaraciones a Luis Arce, febrero del 2004.

5. Hugo Fontana, "La piel del otro", la novela de Héctor Amodio Pérez, 2004.

6. Escuela de las Américas. Manual de fuentes, publicado en agosto del 2001 por Equipo Nizkor.

(*) Huk, un movimiento rebelde que surgió durante la segunda guerra mundial para luchar contra el invasor japonés que había invadido Filipinas. Este movimiento de base campesina inspiraba su lucha en una dirección socialista.

7. (Escuela de las Américas. Manual de fuentes, publicado en agosto del 2001 por Equipo Nizkor.

8. Gordon H. McCormick, Sendero Luminoso y el futuro del Perú, preparado para el Departamento de Estado Americano, marzo 1990.

9. Vladivideo, conversación entre Vladimiro Montesinos, el general Briones y Luisa María Cuculiza, 1995.

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